sábado

Alpes. Valle de Aosta


Era indudable el atractivo que suponía para mí volver a estas tierras, esta vez (ya tenía ganas…) sin bicicleta. El mundo de la montaña ha sido magnético para mi desde hace ya muchos años, por su belleza natural y por su vertiente más deportiva, pero sobre todo por su cara psicológica, espiritual, tan difícil de explicar a veces.

Todo ello constituía lo que a priori uno andaba buscando cuando comencé a preparar el viaje. La realidad: que toda esta dimensión ha sido ampliamente superada por la calidez y calidad humana que he experimentado estos días.
El tener la oportunidad de conocer desde dentro la vida cotidiana valdostana me ha permitido apreciar un lado de esta tierra que difícilmente hubiera alcanzado en otro tipo de viaje más “independiente”.
Y es que para mi, este viaje ha sido indudablemente enriquecedor, y sin exagerar, ha podido suponer un antes y un después, que para algunos supone la propia definición de viaje, desde el punto de vista de redefinición personal.
La magia con la que he sido tratado, el cariño con el que me han introducido en su día a día, el amor por su tierra, la pasión por conservar y alimentar su cultura, o su mismo concepto de vida, ha llenado mi mochila de vuelta a casa de la mejor forma posible.

Durante los primeros dos días, nos dedicamos a conocer y disfrutar de la Feria de Sant’Orso, días en los que todos los artesanos valdostanos, tanto los profesionales como los más modestos, sacan sus obras a la calle. La madera es la materia prima y principal, aunque también destaca la artesanía en piedra, hierro, o cuero. Todo acompañado de varios conciertos y actuaciones de música tradicional. Curioso.


Los siguientes días son ya dedicados a unas cuantas rutas por el Valle de Aosta y alguno de sus valles afluentes, que me servirán como introducción a esta montaña alpina, a su tipo de ascensión, a sus desniveles, su tipo de nieve o su climatología. Una primera toma de contacto con esta montaña, a la que ante todo, tengo un gran respeto.


El hecho de que mi compañero Luca viviera en una pequeña aldea, llamada Buthier (1400m), a mitad de ascensión del Gran San Bernardo, puerto que comunica Aosta con la frontera Suiza, ofrecía la posibilidad de comenzar algunas interesantes rutas desde la puerta de su casa. Un privilegio.



Otro de los días nos acercamos a conocer el Court de Bard, una cómoda ascensión de unos 700m de desnivel en la que coronamos una estratégica cima desde la que disfrutamos de un espectacular panorama de todas las cumbres circundantes, en especial de todo el macizo del Monte Bianco. Un lugar mágico.





Al día siguiente, nuestro objetivo es el Monte Zerbion, una ruta bastante más larga, y con un desnivel que supera los 1600m. El comienzo, cómodo, como en días anteriores, daba entrada poco a poco a una inmensa pala, en la que cada vez iba azotando el viento con más fuerza, y la nieve iba estando más dura.
Al alcanzar un pequeño collado donde comenzaba la última ascensión, el fuerte viento hacía cada vez más complicado el avance, lo que unido a la estreche y helada cresta por la que avanzaba esta última ascensión, y como no, a que no llevábamos ni crampones ni piolet , nos hizo decidir que aquel era el lugar perfecto para disfrutar de un buen almuerzo y de unas impresionantes vistas sobre todo el Valle de Aosta, todo el macizo del Monte Bianco, el macizo del Monte Rossa, y un Monte Cervino que se despojó de su niebla para saludarnos desde su trono, un momento espectacular.
Ya con las “patas” en su sitio, dedico el último día a conocer un par de valles secundarios, el de Valgrisenche, uno de los más estrechos y profundos, y el de Valsavarenche, de acceso al Parco Nazionale Del gran Paradiso, al que he prometido una visita (o por que no, unas cuantas…) más detenida.
Ya falta menos para que vuelva.



Macizo del Monte Bianco

Macizo del Monte Rosa y Cervino

Macizo del Parco Nazionale del Gran Paradiso



6 comentarios:

  1. impresionante y envidia es lo que generas con esto maric................

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  2. Máquina. Bonito reportaje y bonitas vistas.
    Un abrazo,
    toni36valencia

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  3. Felicidades por ese saber disfrutar de cada paso que das... un abrazo muy fuerte, Lidia.

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  4. Ahora comprendo lo relajadito que volviste y tu carita de felicidad. Preciosas fotos como siempre y una crónica estupenda. Un besote.

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  5. ¡¡¡ Que grande eres Ernesto !!!

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