viernes

Doble travesía pirenaica o “Las 7 pruebas de los ciclistas garrapateros”



Joxe Mari Goia, Ion Zeberio y Ernesto Pastor, tres raspones que llevan toda la temporada haciendo amigos por las carreteras de dios. Arreones a deshora, cenas no pagadas, escaqueos, petadas en los momentos clave, todo tipo de torpezas sobre la bici, o unas desastrosas cualidades para el canto, han hecho que los respectivos equipos de estos tres desgraciados les pusieran las cosas bien claritas: O purgaban sus pecados o pasarían el resto de sus vidas siendo personas normales, del montón, sin más. Para ello deberían superar siete pruebas en siete jornadas: las siete pruebas pirenaicas, uoooooooooooo!!!!!!


No habría más pistas, solo unos sucios mapas con los recorridos a lo largo de los cuales se encontrarían con los desafíos. También contarían con la supervisión de dos enviados por los dioses, Mónica, con su furgo con el material mínimo para la supervivencia de los reos,  y su perro Gus, preparado para poner las cosas en su sitio en el momento que se pasaran un pelo.

Pobrecitos...
 
La última noche, como si realmente lo fuera, apareció de la nada uno de los capos de esta penitencia, el comandante Villoria, que más que desearles suerte, pretendía celebrar su posible desaparición haciéndoles tragar su pócima, una botella de Moët Chandon con sabor a último deseo. Pobrecitos, no sabían lo que les esperaba.

Prueba 1. Elizondo-Sabiñanigo. El sevillano con piel de cordero.


Desde Elizondo, por el puerto de Artesiaga, Erro, las Abaurreas, Laza, y las subidas de Zuriza, Ansó, Jasa, Aisa y Borau, para llegar a Sabiñánigo sin grandes puertos pero con 220 kms y más de 3000m de desnivel para empezar.



El raspón de Ion quería escaquearse el primer día fingiendo una rotura del cambio. Con KH7 estas cosas no pasan

Estábamos en territorio Kapelmuur, y Deivid, su líder espiritual, trataría de hacer la vida imposible a nuestros tres valientes. Eso si, sin menearse del sofá, para no perderse detalle de las diversas semifinales olímpicas de atletismo… cargarse a estos tres era pecata minuta que no merecía ni ponerse la ropa de ciclista.

En la primera de las jornadas por el habitat “rosa”, enviaría al encuentro al “jipi” sevillano, que a pesar de su pacífico aspecto, fue programado para destruir a los transpirenaicos. Tras unos primeros kilómetros de paz y armonía, comenzó su cometido: arrancar en cada repecho con la pestosidad característica de su creador, con intención de que no llegaran ni a Jaca. Los garrapateros estuvieron finos, aun con lucidez por ser el primer día, y la solución a este primer reto fue sencilla: Pasar del jipi…
No mires arriba!

En su sofá, Deivid comenzaba a ponerse nervioso.

  
Prueba 2. Sabiñánigo-Vielha. La tormenta perfecta, oh lala! 


El segundo día partiríamos con destino Vielha, en primer lugar a través de Cotefablo, ruta elegida por el malvado Deivid por tratarse de la única salida de Sabiñánigo en la que había una terrorífica nube más negra que el corazón del diseñador de la ruta. Para asegurarse de que los tres indefensos ciclistas fueran derechitos a la boca del lobo, enviaría a otro de los mercenarios kapelmuur, Yann “le cabron”, que les acompañaría justo hasta el momento en el que se desencadenara la tormenta que acabaría con ellos.
Todo iba según lo previsto al llegar a Biescas, y ya empezaba a respirarse la carga eléctrica que pronto comenzaría a liberarse con toda su furia, cuando sin planearlo, y como por arte de magia, entraron en acción un grupo de duendecillos verdes del terreno para cortarnos el paso (Guardias civiles, para el que no me entienda). El puerto de Cotefablo estaba cerrado por una prueba de triatlón. No podíamos continuar por allí. El francés explotó de rabia y casi se lanza al cuello de uno de los duendecillos verdes, por ver abortado su plan de destrucción garrapatera. La alternativa era regresar a Sabiñanigo y salir en dirección Fiscal, obviamente por una carretera sin ningún tipo de amenaza de lluvia. Sin ningún tipo de esfuerzo los tres valientes superaron la segunda prueba.


Fiscal, Boltaña, Ainsa, Campo, Castejón de Sos y llegada sanos y salvos a Vielha.
Deivid se estremecía de rabia en su sofá. Se le habían escapado vivitos y pedaleando.

Encendidoooooooo!!!!!!

Poniéndonos llamativas vestimentas para cruzar el túnel de Vielha


Prueba 3. Vielha-Andorra. La química contra los garrapateros.



Una etapa en principio sencilla, solo con los puertos de Bonaigua, el Cantó, y llegada siempre ascendente a Andorra la Vella (no a la de Teruel). Aun así otros 3000 metritos.



Al coronar Bonaigua y cambiar de valle salió el sol. Como dice Tomasín, la tierra media es así...


Estábamos preparados, sabíamos a lo que nos enfrentábamos en Andorra. A nuestros oídos ya había llegado que a esta tierra acuden infelices de todo el territorio atraídos por el mundo de la farmacia y parafarmacia andorrana. Todo tipo de impresentables, tramposos, y enfermos de aires de grandeza que adquieren pócimas, brevajes y diversos preparados con los que poder dar más pedales que su vecino, aguantar 3 pulsaciones más que el del cuarto, o hacer 3 puestos mejor el otro flacucho, jugándose las vísceras… y así creen limpiar las heces en su autoestima. Pobres desgraciados.
Pero teníamos la solución, el santo grial, la criptonita que acabaría con la maldición que se cerniría sobre nosotros una vez cruzáramos la aduana. Los espíritus de la cruz verde nos atacarían, e intentarían arrastrarnos a sus cuevas, como a otros les ha pasado. Pero no contaban con nuestra arma, que incluso desmontada provocaría el desvanecimiento de los espíritus. Como estaba previsto, Mónica la portaría en su furgón y nos escoltaría librándonos del ataque, pero un maldito atasco nos hizo llegar antes a nosotros a Andorra. 

Aprovechando su último halo de fuerza para evitar ser arrastrado por las fuerzas de la cruz verde

Nos sentíamos debilitar, estábamos empezando a flojear, y alguno incluso ya tarareaba éxitos de Chimo Bayo con una especie de espasmos. O el grial llegaba pronto o estábamos perdidos.

Justo en el último instante, cuando todo parecía perdido, llegó Mónica con un derrape, saliendo apresurada con el arma: Pan y Jamón. El único camino.

Prueba 4. Andorra-Seix. Las plagas de borregos


Completamente fortalecidos por el jamón y el resto de embutidos que llevában en el buche, y digeridos tras una hora en el jacuzzi del camping (sí, en Andorra los campings tienen jacuzzi gratuito, y nos llaman miserabes…), a la mañana siguiente los tres valientes se pusieron en marcha completamente inmunizados contra los fantasmas de la cruz verde.


Salida de Andorra por el Port de Envalira, y zona favorable hasta enganchar con los tres preciosos puertos de Lers, Agnes y Latrape, todo un descubrimiento, para llegar a Seix.
Una vez coronado el impresionante puerto de Envalira, al comenzar a bajar empezamos a intuir lo que se nos avecinaba: un atascazo de franceses en dirección subida, de casi 40kms de largo, que como borregos se tragarían 2 o 3 horas de coche para ahorrarse unos eurillos en cigarrillos, vodka y gasolina. Alguno de ellos con ganas de tocar las narices, hacía cosas raras con el coche, pero no había problema: Ion se puso el traje de borde raspón y utilizó su táctica secreta (y que seguirá siéndolo) para disolver a los rebeldes de una forma sútil, efectiva y elegante.




La bajada de Envalira era así pero con coches franceses.

Una vez atravesada la nube de borregos comenzaba la parte más espectacular de la etapa, pese a que no tenía una sola referencia de la zona. Sin duda de los más bonitos del viaje, los puertos de Lers, Agnes o Latrape. 

Analizamos nuevas técnicas para mejorar en los descensos de cara al 2013



Prueba 5. Seix-St Lary.  Las fiebres pirenaicas


Iban pasando los días. Ya estábamos de lleno en Francia. Las etapas iban siendo más y más duras, los puertos más y más duros, y al contrario de lo que se pudiera pensar, cada vez íbamos más y más rápido en las subidas. No, no era nuestra culpa, no era nuestra innata pastosidad, esta vez no. Habíamos sido contagiados de alguna especie de fiebre que nos hacía poner un oscuro mirar en cada una de las ascensiones. Los efectos se desvanecían misteriosamente al llegar a las cimas, volviendo a tratarnos entre nosotros como personas. Eran las FIEBRES PIRENAICAS.

Aprieta, bobo seguntino!

En la que a priori considerábamos la etapa reina del viaje, partiríamos de Seix, y en una dura jornada atravesaríamos para abrir boca el Col de la Core, el Portet d’Aspet, y el Col de Mente, que hacían de preludio a las ascensiones de Port de Bales, Peyresourde y Col de Azet/Val Louron. Un día completito.
Supe que algo fallaba cuando a falta de toda la etapa por delante, en el primer puerto estaba subiendo a todo gas detrás del condenado rubio, que más daba, solo son casi 5000 de desnivel hoy…  

Vaya mañanita me estaban dando

Aspet y Mente a ritmo fuerte pero con fuertes insultos de parte del raspón de Ion por nuestra cobardía. En Bales otra vez a tope desde abajo. Comentábamos el Schleckazo de hace un par de tours, o la subida de Valverde de este, y las fiebres se agravaban, incluso nos parecía que una furgoneta verde paraba cada dos kms para hacernos fotos y animarnos mientras nos miraban fijamente a la cara, como si nos conocieran, no creo que por confundirnos con algún ciclista, sino que les sonaríamos de algún especial de Callejeros.

Tras un montón de años, por fin paré en la cima de Peyresourde a comernos los 12 crepes por 5 euros... Otros 12 hubieran caido

Peyresourde como no, a tope y Azet Val Louron a ritmo pestoso. Habíamos vencido a las fiebres.


Definitivamente mejoraremos bajando con uno de esos...


Prueba 6. St Lary-Laruns. Los fantasmas del maillot de lana


Otro día intenso. Empezaríamos con Hourquette d’Ancizan, tranquilamente, con la compañía de Mónica en este primer puerto, seguidos de Tourmalet, y Soulor-Aubisque.

"Me pica la lana del maillot" - "A mi me aprietan las correas de los rasatrales"

Lejos de aplacar las fiebres pirenaicas, en esta jornada empeoraron y una vez comenzado Tourmalet comenzamos a ver visiones. Veíamos en blanco y negro, llevábamos bicis de hierro y maillots de lana. Estábamos rodeados de fantasmas. Unos animaban, y otros corrían contra nosotros. Estábamos fatal. No dejamos de hacer el moñas en toda la subida a Tourmalet. No sabía que se pudieran pegar tantos palos seguidos en un puerto. 

Quien coj... me manda...!!

Así pasó después: El plano entre Luz-St-Sauveur y Argelès y los primeros kms de Soulor me parecieron de la extensión del desierto del Gobi. “Estabas blanco!” me decían una vez pasada la crisis. Hubo que subir Soulor en “modo jumero”, comiendo, bebiendo, y a rueda…

Piensa en una playa y una horchata fresquita... ohmmm...


En Aubisque, todo perfecto de nuevo, y aun se pudo hacer una subida maja. Una vez coronado Aubisque, Joxe Mari nos comentó su coherente decisión de perderse en la última etapa, ya que en un par de días partía hacia Alemania a correr la Trans Schwarzwald, una dura prueba de MTB por etapas, y la verdad, es lógico querer recuperar correctamente para una cosa así, esto empezaba a desmadrarse… 



Prueba 7. Laruns-Elizondo. Viaje al centro de la tierra, a mercurio, o algo así…

Los jóvenes garrapateros se enfrentarían a otra durísima etapa para terminar. Reñida en dureza con la etapa de Bales, pero con peor previsión por la alerta naranja por altas temperaturas en las que nos encontrábamos. Partiríamos de Laruns en dirección a Marie Blanc, para acercarnos a la Piedra de San Martin ascendiendo por Ichere y  Labays hasta el collado de Soudet. Bajaríamos por Santa Engracia, y nos acercaríamos a Larrau pueblo para comenzar Bagargi. Enlazaríamos con Burdincurutcheta, y desde Donibane Garazi (St Jean Pied de Port) marcharíamos hacía el penúltimo del día: Izpegi.

Menos mal que me he puesto de negro en día de más calor, si no no afinoooooo!!!!

Ya en Marie Blanque intuíamos lo que se nos venía encima. Labays y Bagargi podían ser un horno. Y así fueron. Tuvimos que ver mal la cosa para pactar subir todos los puertos al tran tran ya que si nos pasábamos, hoy sí, podría tener consecuencias bastante chungas para nuestra miserable salud.
Nos hidratamos en cantidades industriales, pero aun así la sensación en los puertos era que si nos pasábamos lo más mínimo, podíamos caer desplomados en cualquier cuneta, había que ponerse serios. Paradas en fuentes, cocacolas, geles, y comida fácil de digerir. Y todo después de 6 días dándole.
Ichere+Labays+Soudet con buena sensación de ahogo, pero al ser en su mayoria sombreado se hizo relativamente bien.



Bagargi nos tenía asustados. Sabíamos que no había una smbra, lo pillaríamos a medio día, y las rampas eran terribles, con los kms centrales por encima del 11-12%, nos daba por cantar, eso sí, suavecito


Momento raspón. Lo hubiera matado.

En Donibane Garazi necesitábamos parar. Se hicieron eternos los kms hasta el supermercado. Bocadillo de chocolate, plátano, cocacola y yogur batido.
Aun quedaba Izpegi, otra sauna, pero con la ilusión de saber que Elizondo estaba al otro lado era como tener una mano empujando. La cima, emocionante, pero quizá en el momento físico más extremo de todo el viaje. Llegábamos justitos. Eso sí, Izpegi era posiblemente el puerto más chulo de toda la travesía.


No habíamos querido hablarlo durante todo el día, queríamos llegar aquí, buscar una fuente, y decidirlo. Desde el primer día, la intención era terminar en un muro de 5 kms a las afueras de Elizondo. Típica carretera vertical vasca, como si no tuvieran pasta para subir haciendo una carretera 2 kms más larga para hacerla más tendida.
Era lo acordado, y una vez aquí, no podía ser de otra forma, había que darse los últimos palos en las rampas del 20% en la puerta de casa de Ion, ya acompañados por Oihana, Joxe Marí, y JuanMari que habían venido a recibirnos.
Tendrán que seguir aguantándonos!!
Posiblemente de las experiencias en bici más extremas que haya hecho en mi vida, una alegría enorme, emoción a punto de estallar, dolor de patas, pero con la satisfacción del reto conseguido, y cada reto que superamos nos acerca más y más a nosotros mismos. Ese es el sabor que me queda.

PD1: Tras nuestro regreso, a nuestros respectivos equipos no les quedará más remedio que seguir aguantando nuestro garrapaterismo.

PD2: Hace un tiempo me apunté a la Perico. Solo tengo un día para descansar... pero... como no voy a ir!!!


11 comentarios:

  1. Gracias Moni por tu apoyo estos días, suena tópico pero en este caso es completamente cierto: Sin ti, esto no hubiera sido posble!!! Graciassssss!!!

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  2. Gracias a vosotros por haberme brindado la oportunidad de compartir esta bonita experiencia, aunque haya sido en un segundo logístico plano. Me supieron a mucho los ratos diarios que también estuve dándole a los pedales, así que aproveché el viaje de maravilla. ¡Me apunto a la próxima!

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  3. Están locos estos romanos. jajajaja
    Envidia de la sana. Algún día me tocará a mi.

    Un abrazo.

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  4. Haber si puedo hacer yo estas cosas dentro de algún tiempo....

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  5. Pos claro que os tocará algun dia Toni y David, todo es proponerselo (o proponermelo, jejej, jejej..)

    Moni, no lo digas dos vecessssss....!!!!!!!!

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  6. enhorabuena.....envidia me dais

    Ernesto ,échate novia,...ya verás como no tienes tiempo para estas aventuras

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  7. Muy buena Ernestolo, ya veo que estuviste por mordor jejeje
    Estais que os verteis como dice el Abraham
    Enhorabuena por la machada makinas
    Saludos desde Huesconsin
    Tomasin

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  8. Dos notas:

    - Como no pares te voy a tener que tener que partir las gafas...

    - ¿Dices que hace calor? Yo tengo frio...

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  9. Muy buena crónica, me ha encantado. Eso sí, la próxima vez que veas extensiones, intenta que no sea por donde tu compañera de equipo esté intentando sobrevivir a una dura carrera... ahora comprendo el estacazo que me llevé en el Desierto de Gobi... yo de mayor quiero andar como vosotros ;-)

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  10. Estais... locos. Pero de remate xDDD

    Vaya fieras. Un abrazo.

    DeiviD

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