El día de hoy, así como los precedentes, han sido un cúmulo continúo y diverso de sensaciones.
Por un lado, esta era mi vuelta a este tipo de carreras después de la “volata” de hace algunas semanas en Tafalla, y necesitaba cuanto antes recuperar sensaciones dentro del pelotón, y volver a coger confianza y seguridad en estos rodajes tan “peculiares”.
Por otro lado, al ser un recorrido indudablemente de montaña, tenía una gran curiosidad por observar que sensaciones me ofrecía el rugoso asfalto del puerto de Codos, como primera ascensión en esta categoría, necesitaba probarme.

El recorrido comenzaba con un tramo llano de 20kms de aire a favor hasta Cariñena. Tenía completamente claro que para mí, ese era el trámite principal del día, una vez acabara ese primer tramo llano, volado, y en este día, tan aterrador para mí, todo sería más fácil. La estrategia estaba clara, situarme lo más cómodamente posible en las posiciones traseras del pelotón, ya habría tiempo de colarse hacia delante…
Dicho y hecho, misión cumplida, paso el tramo “chungo” para mí, ¿ves como no era para tanto? Cruce a la derecha, y en breve comienza a pestosear el terreno, aleluya! La cosa se empieza a estirar, y la rugosa carretera a empinarse, piano piano.
Cada vez más a gusto.
En este tipo de carreras está claro cuando se abre el tarro de las esencias en las subidas: Se siente un arreón seco en el pelotón, y empieza a haber las primeras aberturas de patas (que mal suena esto…), sí, sí, sí…!!!
El grupo cada vez más estirado, con las primeras rupturas, y con aparente facilidad voy remontando, hasta que consigo quedarme en el grupo de los “pata gordas”, buen sitio, quieto en la mata.
Aguantando bien, al km de la cima, se abre la caja de los truenos y empiezan los arreones entre los barones, no es mi batalla, pese a ello, corono a unos 100 metros de ellos.En la bajada no me sentí cómodo y perdí alguna posición, iremos recuperando sensaciones para abajo, supongo que influirá la bici recién estrenada… Cuando por fin acaba la bajada, conseguimos agruparnos unos cuantos, e ir en busca de los grupos de delante, a pesar de que tan solo somos un par entrando al relevo, hay cosas que nunca cambian en ninguna categoría, perros hay en todos los lados. Es algo superior a mi, prefiero petar dando relevos que ir de garrapata mientras ves que otros se dejan la piel por acercarte a meta, no lo puedo evitar.
Aun así, un buen compañero del Decopierre y yo, vamos recuperando distancia a un grupo bastante grande, motivo que poco a poco va animando a algún que otro colaborador. A los pocos kilómetros ya éramos una quincena entrando a bloque a la caza del grupo de los “elegidos”. Tras un buen trabajo conseguimos entrar, con lo que el grupo cabecero quedará en unas 30 unidades. Por delante, aun quedan dos pequeñas escapadas, una de ellas, a la vista, con pocos kms de vida. En la otra, de un par de corredores, va Pablo Alonso, que por fin consiguió una merecida victoria. Siempre es una alegría ver que un amigo se sube a lo más alto, Enhorabuena Pablo!!!
El grupo cabecero llegando al repecho de meta
Por detrás, ya deseando ver la larga recta de meta, cada vez hay más nervios, más intentos de salto, más achuchones, más de lo de siempre… patas como piedras.
Enhorabuena por el carreron!!
ResponderEliminarYa veo que te arrugas después de lo de Tafalla.
Que tal la burra??
Nos vemos.
felicidades y aver si aprendemos a bajar bien de una vez,luego te toca darte el calenton para enlazar.......
ResponderEliminarfelicidades campeon,aver si aprendemos a bajar en condiciones,luego te toca achucharte pa'empalmar,jodio,me alegro ya lo sabes
ResponderEliminarfelipe
Lo de las bajadas es muy fácil, no acerques la mano al freno.
ResponderEliminarFelipe, por que no lo dices tres o cuatrp veces más, aun no me he enterado...
ResponderEliminarJoder Ernesto, se te suben los caracoles a las ruedas bajando!! Jajajajaaj.
ResponderEliminarUn abrazo.
DeiviD
Sois unas máquinas toooos!!!! seguir asi!
ResponderEliminarMuchas felicidades, no es tan dificil encontrar a Wally cuando éste va de rosita.
ResponderEliminarUn abrazo,
Cami