martes

Finde en Mendexa y Bilbao-Bilbao. Cargando las pilas.

Lunes. Acabo de volver de otro de mis findes de pirulo por la piel de toro, y voy a salir un ratillo con la bici. Me noto raro, y es que tras estos días en Mendexa con los buenos de Fran y Vero, acompañado del fiera de Alvar, estas son las trazas con las que me he subido a la burra esta tarde:


Ha habido de todo, tortillas de patata analizadas al milímetro, lometes de gorrino a la riojana, celestiales tartas burgalesas de pocholate, morcillas de la misma tierra, catas de diversas nutellas a la caza y captura del untable perfecto, pizzas caseras, empanadas de chicha, megabollos, tremendas palmeras de chocolate y como no, la temida Hamburguesa bilbaina del Deluxe, (un pinchito…). Sí, qué pasa! vine a montar en bici…
Los objetivos del finde, ahora difuminados en mi memoria, eran sacar un buen entreno el sábado, y el domingo hacer mi primera Bilbao Bilbao, un “evento diferente”.



La ruta del sábado no defraudó, como ninguna de las que se planeen por estas zonas del cantábrico. Mendexa, Ondarroa, Mutriku, Deba, Lastur, Alto de Azurki, Azkoitia, Azpeitia, Itziar, Deba, y otra vez para casa. Preciosa ruta.



Ruta Aqui




Mención especial tiene el Alto de Azurki, desde Lastur, ya que hace un par de años (exactamente dos años menos 10 días) tuve la oportunidad de bajar este monstruo con Iñaki y prometí volver. Por un lado, tengo la pena de que no ha sido con él, el pobre se ha librado…jejej, pero por otro tengo la honrilla de que el seguntino ha venido hasta aquí para que Fran y Toni también lo subieran por primera vez!! Si lo tuviera yo al lado de casa tendría buen surco…jejejeje…

En esta ruta, enganchamos la segunda mitad de la subida que se ve en este perfil, ya está bien (http://www.altimetrias.net/).



El domingo era el turno para mi primera Bilbao-Bilbao, me encantó. Tengo que reconocer que hubo quien me dijo: “A la Bilbao-Bilbao, ¿tú?”. Una marcha tranquila, sin estrés, por un entorno precioso, por una zona que no conocía, en la que me reencontré con un montón de amiguetes, y con un final que me llegó: una entrada a Bilbao recorriendo los alrededores del Guggenheim, y algunas de las calles céntricas de la ciudad, cortadas al tráfico para nosotros, espectacular. Como no me va a pegar! Disfruté como un enano.




Además se puede decir que fue un compendio de todo lo que me transmite esta tierra, donde todo lo deportivo y el amor por la naturaleza llegan a tener un arraigo cultural en su gente. El deporte es cultura, es tradición, se respira en todas partes, es un legado que todos tratan de inculcar a sus retoños, y de lo que tanto estoy aprendiendo, por venir de una tierra en la que no tiene nada que ver con todo esto. Tenemos mucho que anotar.



Resumiendo, he disfrutado un montón con la bici, he alimentado cuerpo y alma con las tripadas que nos hemos pegado, y he gozado con estos buenos amigos, con los que tan a gusto me encuentro. He cargado completamente las pilas, no va a ser todo entrenar a saco y comer cereales.



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